La Galería de la Oración
Bienvenidos por este viaje al museo de las prácticas espirituales, les invito a visitar el pasillo donde nos encontraremos con diferentes modelos que nos enseñarán acerca de su vida de oración.
Comenzamos el paseo observando a nuestra derecha el primer sujeto. Su nombre científico es:
“Hipócritus bocus sueltus”. Es muy solicitado en reuniones públicas para elevar oraciones comunitarias. Sus palabras siempre están adornadas con un vocabulario muy coloquial y es muy común escucharles comenzar sus plegarias con invocaciones pseudo protocolares, como ¡Oh excelso! ¡Divinísimo! ¡Oh Eterno y omnipotente! ¡Soberano inconmovible, Santísimo, entronizado en la luz imperecedera!
Lo interesante es que justamente sus oraciones son mas que nada discursos “cuasi teológicos pastoriles” para sus oyentes, que una sincera plegaria a Dios. Lo lamentable es que a parte de estas espectaculares apariciones en público, su vida de oración esta muy lejos de ser una comunión viva con su Señor y así como la sopa de letras, este se va en puras palabras. Lo preocupante es que este género se reproduce con mucha facilidad y es muy usual que por toda su verborrea lingüística, terminen en algún liderazgo, luciendo sus estampas de santidad y elocuencia, en desmedro de una pobrísima vida espiritual que tarde o temprano sale a la luz.
Comenzamos el paseo observando a nuestra derecha el primer sujeto. Su nombre científico es:
“Hipócritus bocus sueltus”. Es muy solicitado en reuniones públicas para elevar oraciones comunitarias. Sus palabras siempre están adornadas con un vocabulario muy coloquial y es muy común escucharles comenzar sus plegarias con invocaciones pseudo protocolares, como ¡Oh excelso! ¡Divinísimo! ¡Oh Eterno y omnipotente! ¡Soberano inconmovible, Santísimo, entronizado en la luz imperecedera!
Lo interesante es que justamente sus oraciones son mas que nada discursos “cuasi teológicos pastoriles” para sus oyentes, que una sincera plegaria a Dios. Lo lamentable es que a parte de estas espectaculares apariciones en público, su vida de oración esta muy lejos de ser una comunión viva con su Señor y así como la sopa de letras, este se va en puras palabras. Lo preocupante es que este género se reproduce con mucha facilidad y es muy usual que por toda su verborrea lingüística, terminen en algún liderazgo, luciendo sus estampas de santidad y elocuencia, en desmedro de una pobrísima vida espiritual que tarde o temprano sale a la luz.

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